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De Beauchef a China: Mateo Arenas y su propuesta para dignificar la emergencia habitacional tras catástrofes

27 de enero de 2026  | Vinculación con el Medio

El estudiante de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad de Chile destacó en el “China–Latin America Youth Challenge to Alleviate Poverty 2025”. En esta entrevista, Mateo nos detalla “Resilio”, el proyecto de refugios modulares que obtuvo medalla de plata y lo llevó a la Universidad de Tsinghua para potenciar soluciones globales contra la pobreza.

Mateo Arenas, estudiante de Ingeniería Civil Industrial y ganador de la medalla de Plata.

Mateo Arenas, estudiante de Ingeniería Civil Industrial, es uno de los seis representantes de la Universidad de Chile que viajaron este 16 de enero a Beijing. Su participación en el desafío internacional organizado por la Universidad de Tsinghua, en coordinación con el J-PAL, no solo le valió la medalla de plata, sino que puso sobre la mesa un tema crítico para nuestro país: la resiliencia y la dignidad en los momentos inmediatamente posteriores a una catástrofe.

Su proyecto, “Resilio”, es una colaboración transdisciplinaria que une la ingeniería, la logística y la innovación social. Conversamos con él para entender los alcances de esta iniciativa.

El origen de “Resilio”: Innovación modular y rápida

Mateo, cuéntanos sobre el nacimiento del proyecto, ¿a quién va orientado y qué problema busca resolver?

El proyecto nace en el marco del Challenge entre la Universidad de Tsinghua y nuestra Universidad, que este año nos integró de forma más profunda. La modalidad consistió en meses de seminarios y preparación para una ronda preliminar donde, de unos 70 equipos, quedamos entre los finalistas.

Armamos un equipo con tres estudiantes de Tsinghua —dos de posgrado en ciencias de seguridad y una de economía— más un compañero de Brasil, de Magíster en Ingeniería Mecánica. “Resilio” busca que las personas puedan no solo sobrellevar una catástrofe, sino hacerlo de la forma más digna y eficiente posible.

¿En qué consiste técnicamente la propuesta?

La idea es usar tecnología manufacturera china para producir cajas plegables, similares a los containers que se usan en faenas agropecuarias, pero con un enfoque preventivo. Queremos que estas cajas se almacenen en ubicaciones estratégicas (municipios o áreas propensas a incendios) para dar una respuesta rápida y costo-eficiente. Se pueden conectar de forma modular, toman unos 5 minutos en armarse y requieren de dos personas. La ventaja esencial es que se mueven a un costo mucho menor, porque se pueden doblar (caben 4 o 6 donde antes cabía una sola armada) y son mucho más baratas que una vivienda de emergencia tradicional. No son soluciones definitivas, pero son rápidas, resistentes y reutilizables.


La importancia del impacto social

Obtuvieron la medalla de plata en esta competencia internacional. ¿Por qué crees que el proyecto logró destacar frente a otros?

Creo que gran parte de haber conseguido el segundo lugar se debe a la importancia del problema. En Chile y el mundo, los desastres naturales afectan más a la gente en situación de pobreza; es un hecho documentado, ya sea por nulo acceso a información o falta de medidas de prevención.

Es difícil explicar por qué ganamos, porque había otros proyectos excelentes, pero el nuestro trata puntos muy sensibles. Toma el ejemplo de quienes sufren con los fuegos de Lirquén: no es solo perder cosas materiales, es perder padres, mascotas, el pueblo donde vivías. La idea es que, dentro de lo terrible, la sociedad siga funcionando: que los niños vayan al colegio y la gente pueda dormir en camas, no en el suelo en piezas compartidas con 100 personas.


Perspectiva frente a la emergencia nacional

Considerando la situación de incendios y catástrofes en Chile, ¿Cómo ves la utilidad de estas innovaciones en el contexto actual?

Nuestro foco son los instantes justo después de la catástrofe. A un año de los incendios en Viña del Mar el 2024, aún un 55% de las viviendas seguía sin iniciarse; son 1397 familias que no tenían ni la sombra de su casa. Esto es un problema de Estado, no de gobierno.

Aunque el proyecto es aún un bosquejo que me ha motivado mucho, creo que las respuestas a si es posible producir esto en grandes volúmenes en Chile son positivas. El país necesita gente pensando en problemas de logística e innovación con espacio para la multidisciplina, porque trabajar en esto también es una forma de crear un Chile más justo. A veces nos olvidamos del poder que tiene la curiosidad y las ganas de ayudar.


La experiencia en China: Aprendizaje y Redes

Como parte del premio, viajaste a la Universidad de Tsinghua. ¿Qué rescatas de esa experiencia internacional?

Fuimos los 6 equipos finalistas con financiamiento de la organización. Estuvimos una semana participando en seminarios, charlas de tecnología e intercambio cultural, además de presentar los proyectos. Fue genial conocer la casa de estudios, ver harto de China, la Gran Muralla y demás.

Esta instancia te entrega una opción inmersiva de cómo es el trabajo en proyectos de gran impacto social e interdisciplinario. Te muestra una nueva ruta de desarrollo profesional para el futuro.

Junto a Mateo Arenas, otros cinco estudiantes de la Universidad de Chile —María José Oñate, Francisca Burgos, América Carvajal, Mariadaniela Corro y Benjamín Jara— representaron a la institución en China, abordando desafíos que van desde la energía solar rural hasta la inclusión laboral con IA.