El Académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile participó en la International Conference on Regulatory and Managerial Challenges in Digital Platforms, organizada por la Fundação Getulio Vargas y por USC Marshall School of Business, donde presentó junto a investigadores de la Universidad de Chile y University of Maryland un estudio que analiza cómo las decisiones de las plataformas de streaming pueden influir en la trayectoria de las canciones.
¿Qué hace que una canción llegue a millones de personas? ¿Es su calidad musical, la popularidad previa de su artista o la decisión de una plataforma de incluirla en una playlist?
Estas preguntas estuvieron en el centro de la presentación realizada por Andrés Musalem, Académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, durante la International Conference on Regulatory and Managerial Challenges in Digital Platforms, realizada en Brasil y organizada por la Fundação Getulio Vargas. La conferencia reunió a investigadores y especialistas para abordar los desafíos que enfrentan actualmente las plataformas digitales desde distintas perspectivas.
Andrés Musalem presentó la investigación “Simply Streaming or Streaming What’s Simple? How Spotify’s Playlisting Choices Affect Song Performance”, desarrollada junto a Ricardo Tralma, de la Universidad de Chile, y Michael Trusov, de University of Maryland. El trabajo busca comprender qué características hacen que una canción sea seleccionada para distintos tipos de playlists y cómo esa exposición se relaciona posteriormente con su desempeño en streaming.
Cuando las plataformas también deciden qué escuchamos
Durante su exposición, Andrés Musalem planteó una transformación que ha cambiado profundamente la industria musical. Si durante décadas la radio tuvo un papel fundamental en el descubrimiento y promoción de nuevas canciones, hoy las plataformas de streaming cumplen también esa función.
Spotify, Apple Music y otras plataformas no solo permiten acceder a una enorme cantidad de música. A través de sus playlists y sistemas de recomendación, también pueden determinar qué canciones reciben mayor exposición.
Esta transformación abre una pregunta particularmente relevante para el estudio de las plataformas digitales: ¿qué ocurre cuando una plataforma no solo distribuye contenido, sino que también participa en su promoción?
La investigación aborda precisamente esa relación, poniendo especial atención en las decisiones de inclusión en playlists y su vínculo con el desempeño posterior de las canciones.
Una mirada desde los datos
Para estudiar este fenómeno, el equipo de investigación construyó una base de datos con cerca de 25 mil canciones, incorporando más de 150 características por canción. Entre las variables consideradas se encuentran elementos musicales relacionados con melodía, armonía, ritmo y sonido, además de información sobre artistas, género, sello discográfico, reproducciones e inclusión en distintos tipos de playlists.
El análisis permitió comparar playlists editoriales, algorítmicas, creadas por usuarios, charts y playlists asociadas a grandes sellos, buscando identificar qué factores se relacionan con la posibilidad de que una canción sea incluida en ellas. Uno de los resultados muestra que la popularidad previa del artista es uno de los principales predictores de inclusión en playlists. Sin embargo, el análisis también encontró relaciones interesantes entre determinadas características musicales y la posibilidad de alcanzar trayectorias de streaming más favorables. Entre ellas aparece un elemento particularmente llamativo: los acordes disminuidos.
El misterio de los acordes disminuidos
Uno de los aspectos más interesantes de la presentación fue precisamente el papel que adquiere la complejidad musical.
Una primera intuición podría indicar que, en un entorno dominado por algoritmos y por la necesidad de captar rápidamente la atención de los usuarios, las plataformas tenderían a favorecer canciones cada vez más simples.
Los resultados presentados por Andrés Musalem invitan a mirar el fenómeno con mayor profundidad.
El estudio muestra que ciertas dimensiones asociadas a la complejidad musical aparecen como variables relevantes en el análisis y que los acordes disminuidos tienen una presencia recurrente entre los predictores estudiados.
El hallazgo adquiere especial interés al observar las trayectorias de reproducción. La gran mayoría de las canciones presenta un patrón de alta exposición inicial seguido por una disminución en sus reproducciones. En cambio, solo 7,7 por ciento de las canciones analizadas presenta una trayectoria de streaming no decreciente, es decir, logra mantener o aumentar su desempeño a lo largo del tiempo.
En este grupo, la inclusión en playlists algorítmicas aparece como un factor especialmente relevante para explicar las trayectorias de crecimiento sostenido.
Estos resultados abren una perspectiva distinta sobre la relación entre plataformas, algoritmos y creatividad. Más que mostrar que las plataformas simplemente favorecen contenidos cada vez más simples, la investigación sugiere que ciertos elementos de complejidad pueden convivir con el éxito en los entornos digitales.
Ingeniería Industrial para entender fenómenos en el arte y en la industria del entretenimiento
La investigación presentada por Andrés Musalem es también un buen ejemplo de cómo la Ingeniería Industrial también permite abordar fenómenos que están presentes en el arte y la industria del entretenimiento, desde una mirada analítica.
Detrás de una experiencia tan habitual como escuchar una canción recomendada por Spotify existe un sistema complejo de decisiones, datos, algoritmos, incentivos y comportamiento de los usuarios.
Estudiar esa interacción requiere combinar herramientas cuantitativas con una comprensión profunda de los mercados y de las decisiones que toman las personas y las organizaciones. Esa mirada interdisciplinaria forma parte del trabajo académico que se desarrolla en el Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile.
La participación de Andrés Musalem en esta conferencia internacional permitió llevar ese trabajo a un espacio de discusión global sobre plataformas digitales, conectando investigación desarrollada en Chile con investigadores y académicos de distintas partes del mundo.
Y quizás la mejor manera de cerrar la historia sea con una pregunta que el propio académico dejó abierta durante su presentación: ¿y si parte del éxito de una canción no estuviera en hacerla más simple, sino en saber dónde y cómo introducir un poco de complejidad?
Una pregunta que, detrás de Spotify y de los acordes disminuidos, habla finalmente de algo mucho más amplio: cómo los datos, los algoritmos y las decisiones de las plataformas están transformando la manera en que creamos, descubrimos y consumimos contenido.